
El nuevo marco institucional en materia de transparencia en México trae consigo una promesa tan ambiciosa como urgente: recuperar la confianza social en las instituciones públicas. No se trata sólo de reformar leyes o rediseñar estructuras, sino de asumir que la legitimidad democrática se construye por medio de gobiernos que actúen con mayor eficiencia, inteligencia y oportunidad.


