Newsletter El Poder de Anticiparse – Artículo «Transparencia en la emergencia: la información también salva vidas»

whatsapp image 2025 10 12 at 10.40.53 am

Información vital frente a la inundación

Las imágenes que hoy recorren diversos estados de la República no solo muestran calles sumergidas, sino reflejan la magnitud del desastre ocasionado por Raymond. Al momento, en Veracruz, más de 55 municipios están afectados, principalmente en el norte del estado, donde barrios de Poza Rica y Álamo quedaron bajo el agua.

En estos momentos, la transparencia se vuelve tan vital como el agua o la electricidad: sin información clara, la ayuda se dispersa, la coordinación se pierde y las decisiones llegan tarde. Este instrumento debe dejar de ser un principio administrativo para convertirse en un mecanismo de protección civil al servicio de la vida y la seguridad.

De acuerdo con reportes oficiales, más de 16,000 viviendas presentan daños, y al menos 220 personas han sido rescatadas en distintos municipios. No es un acontecimiento menor. Es una emergencia.

Transparencia para actuar, más allá de informar

En una emergencia, la información es tan urgente como los víveres. La sociedad necesita saber dónde están los refugios temporales, qué programas sociales se han activado, qué carreteras están abiertas y cuáles son las rutas seguras para evacuar.

Por ejemplo, se ha informado que en Veracruz, más de 25 vías de comunicación han sido afectadas, lo que hace indispensable contar con mapas actualizados y sistemas de información en tiempo real. También se requieren cifras oficiales verificables que eviten la desinformación. Información como aquella que permita localizar a familiares o personas desaparecidas.

Cada minuto de silencio abre espacio a la confusión, como también a la discrecionalidad. Por eso, la transparencia en estos momentos, además de constituir un acto necesario de comunicación, es un servicio público esencial. Cuando los gobiernos publican, actualizan y difunden información completa, oportuna y de calidad, están ejerciendo empatía y responsabilidad institucional.

Reconstruir sin repetir errores

Como todas y todos esperamos que ocurra, la emergencia pasará, pero vendrá después una etapa igualmente difícil: la reconstrucción. Y es allí donde las instituciones enfrentan un riesgo mayor y silencioso: la corrupción, con efectos incuantificables para él ámbito de salud, desarrollo social y justicia.

Históricamente, los mayores escándalos de desvíos de recursos no se gestaron exclusivamente durante la crisis, sino en las compras públicas urgentes, el manejo posterior de los recursos y fondos de ayuda, y la reconstrucción de infraestructura y obra pública.

Los desastres naturales siempre ponen a prueba la resistencia del territorio, pero también la integridad de las instituciones. Y si la corrupción se filtra, la esperanza se derrumba. Para evitarlo, la transparencia debe estar presente desde el primer censo hasta el último contrato. Sin transparencia no hay confianza, y sin confianza no habrá reconstrucción.

Lecciones aprendidas: lo que sí ha funcionado

Existen buenas prácticas que han demostrado su eficacia y deberían institucionalizarse. Por ejemplo, durante el paso del huracán Beryl, en 2024, el micrositio bit.ly/AlertaHuracan permitió concentrar en un solo espacio digital información oficial, rutas de evacuación, contactos de emergencia y datos en tiempo real sobre los municipios afectados.

Esa experiencia mostró que la transparencia puede transformar y mejorar la respuesta institucional. Cuando la información fluye con suficiente oportunidad, la coordinación mejora y se reduce el margen de improvisación y, con ello, el riesgo de opacidad.

México necesita convertir esas prácticas en protocolos estables y permanentes. Cada fenómeno meteorológico deja daños materiales, pero también aprendizajes valiosos que pueden traducirse en políticas públicas de apertura institucional, prevención y rendición de cuentas.

Transparencia predictiva: anticipar la demanda informativa

Además, en momentos como este, la transparencia predictiva una vez más cobra todo su sentido. El análisis anticipado y prospectivo de datos públicos permite prever los efectos que vendrán con los fenómenos meteorológicos, como también la información pública que será más requerida durante la crisis: apoyos sociales, censos de damnificados, contratos de reconstrucción, fondos de emergencia, recursos reasignados.

Si los gobiernos logran anticipar las necesidades informativas de la población, podrán responder con oportunidad y coherencia. La transparencia predictiva no sustituye a la protección civil: la complementa y la potencia con inteligencia institucional. Ayuda a identificar los puntos críticos donde la falta de información puede derivar en desconfianza, desorden o corrupción.

En tiempos de emergencia y rumbo a la reconstrucción, anticipar la demanda de información es tan importante como anticipar los fenómenos sociales que puedan estallar en caso de una reacción institucional tardía.

Actuación institucional con ética y visión

Lo que hoy presenciamos nos recuerda que la transparencia es una herramienta de supervivencia, más allá del trámite burocrático. Permite coordinar, prevenir y reconstruir con legitimidad. Pero también nos enseña que sin integridad, ningún esfuerzo técnico bastará. Este instrumento debe estar acompañado de ética pública, profesionalismo y rendición de cuentas.

Es momento de pasar del discurso a la acción. Hoy más que nunca, necesitamos un Estado moderno que informe, prevenga y anticipe. Que piense la publicación de información pública no solo como un proceso de apertura pasado o presente, sino como un esquema de anticipación y protección civil.

Veracruz se levantará. Lo hará como siempre lo ha hecho su gente: con fuerza, solidaridad y esperanza. Pero también con una exigencia clara: que la transparencia llegue antes, no después de la tormenta.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *